Fiestas
Desde niña fue una profunda tortura. Cada fecha significaba dolor y el no cumplimiento de mandatos sociales impuestos tontamente. Siempre lloró. Siempre. Sentía pavor al entrar al supermercado en esas fechas. En un par de ocasiones se le armó un nudo en la garganta y algunas veces cayeron sus lágrimas. Luces, brillos y la musica solo le causaban una enorme tristeza. Un día decidío desarmar esa herencia, cortar con ese mandato y no traspasarlo a la niña de sus sueños y al unico hombre que ha amado, esas vivencias. Ha resultado excelentemente. Ha logrado disfrutar, cambiar la mente y alejarse de eso, y aunque lleva esas heridas muy profundamente, los ojos jubilosos de sus hijos hacen que la cicatriz vaya apareciendo. Quizás su niña interior va sanando.